DISCURSO DE APERTURA DEL VIII PREMIO FRANCISCA DE PEDRAZA CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO
PRESIDENTA: María José García Mesa
Rector magnífico de la Universidad de Alcalá, secretaria de Estado del ministerio de Igualdad, decano del Ilustre Colegio de Abogados de Alcalá, Universidad Manuela Beltrán de Bogotá, consejera de igualdad de Castilla la Mancha, , autoridades y representantes de los ámbitos legislativo, judicial, universitario, municipal , miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, socias y colaboradores, amigas y amigos . Buenas tardes
Reciban la más calurosa bienvenida a esta hermosísima casa. Aprovecho la oportunidad para presentarme formalmente como la nueva Presidenta de la Asociación Francisca de Pedraza, responsabilidad que asumo con muchísimo respeto y la convicción de continuar el buen hacer de nuestra anterior presidenta, Elena Marín Serrano.
Es un privilegio estar aquí hoy. Siento una doble emoción al dirigirme a ustedes: el honor que supone celebrar este acto, y el profundo respeto que me infunde este espacio, el Paraninfo de la Universidad de Alcalá.
Yo, que soy hija de esta casa, sé que El alma de esta Universidad ha demostrado con su historia y su deriva su compromiso constante con los problemas acuciantes de nuestro tiempo en la creencia firme de que La academia no puede ser inmovilista sino cuna y trinchera de conciencia y acción. un lugar donde la cultura, el derecho, el humanismo y la justicia se han forjado durante siglos. Y es precisamente aquí donde la historia de Francisca nos contempla:
La historia de esta mujer es, ante todo, el relato de una batalla legal ganada por justicia. Ella sembró la semilla de dignidad que hoy recogemos. Francisca de Pedraza es nuestro origen y nuestro mandato y si es verdad que cuando una mujer avanza avanzamos todas Nuestra misión, la de todas y todos es, sin duda, acortar distancias.
Miren, La violencia de género es la negación práctica de la dignidad y la igualdad que la ley promete a toda ciudadana. La lucha feminista por la igualdad está tejida con las voces de las mujeres que nos legaron una sabiduría profunda, mostrándonos que la verdadera fortaleza reside en el espíritu, la autonomía y la dignidad. La historia de las mujeres no se escribe con pausas, sino con una resistencia ininterrumpida que como dice nuestra secretaria victoria encabo ha convertido el margen en centro. La verdadera épica, el auténtico cantar de gesta (disculpen a la filóloga que hay en mí) reside en el coraje cotidiano de las mujeres que, sin leyes a su favor, se atrevieron desde el principio a exigir un futuro. Déjenme recordar algunas de estas voces
Desde el esplendor de Al-Ándalus, la poeta Hafsa Bint al-Hajj ar-Rakuniyya nos habló de la pasión y la dignidad con una voz libre:
«Mi corazón no conoce más guía que su capricho, ni sigue más rumbo que el que tú me trazas.»
Es el mismo coraje que nos pide la determinación inquebrantable de esa fuerza de la naturaleza que fue Santa Teresa de Jesús:
«Determinaos a no daros por vencidas y que aunque os acaezcan penas y trabajos, no os volváis atrás de la empresa.»
María de Zayas en los siglos de oro nos lanza un mensaje de coraje e independencia.
“Una soy y una sola me siento. Vengan a mí quienes quieran sumar y no galanes que dividan en medio o en tercios. No nací para volverme diminuta antes quienes humillan a nuestro sexo”.
Y la gran pensadora María Zambrano, nos ofrece la herramienta para comprender la realidad no solo con la lógica fría, sino con la sensibilidad profunda:
«El pensamiento no nace de sí mismo, nace de la confrontación, de la herida.»
La violencia de género es, trágicamente, esa herida abierta en nuestra sociedad. Y el legado de todas estas mujeres—desde la mística hasta la política, pasando por la cotidianidad de las mujeres comunes, es nuestro compromiso irrenunciable con la confrontación para sanarla. Como hizo Francisca
La gran pensadora Concepción Arenal solía hacerse esta pregunta:
«¿Cuántos siglos necesita la razón para llegar a la justicia que el corazón comprende instantáneamente?»
¿Acaso haya alguien que no entienda que La violencia contra las mujeres es una realidad devastadora?
Los desafíos son aún muchos. En primer lugar, la negación o minimización de la violencia contra las mujeres y sus hijos o hijas en ciertos sectores de la sociedad dificulta el avance y resulta bastante perturbador, igualmente perturbadoras resultan las tendencias que condenan el feminismo y la libertad de las mujeres para elegir. Es más fácil condenar a las mujeres que pensar y desde luego requiere menos esfuerzo intelectual.
los nuevos tipos de violencia, como la violencia digital, han abierto nuevas vías de control, agresión y pornografía. Otro gran reto es la detección temprana en entornos rurales o en colectivos más vulnerables. Y, por supuesto, la falta de recursos especializados y coordinados ,La educación en igualdad desde la infancia sigue siendo una asignatura pendiente vital, para erradicar patrones machistas desde la raíz. También nos preocupa la revictimización institucional que a veces sufren las mujeres y sus hijos/as en procesos judiciales o administrativos; debemos trabajar por una mayor coordinación y formación en todos los ámbitos. La necesidad de debatir una ley para la abolición de la prostitución, considerada una forma de violencia extrema y explotación que afecta de manera desproporcionada a mujeres y niñas, y que es una manifestación de la desigualdad estructural entre hombres y mujeres. El acto de comprar sexo es, en esencia, una forma de abuso sexual reiterado, puesto que el consentimiento está condicionado y no justifica la cosificación y deshumanización de las personas prostituidas, reduciéndolas a objetos de consumo sexual.
Miren, todo va bien hasta que una se fija. Y ¿qué pasaría si prestásemos atención al hecho de que Las mujeres somos fines en nosotras misma y no medios para conseguir un fin, ningún fin?.
Y al final el silencio, miren, el silencio es una de las formas más perturbadoras de violencia. No solo el silencio al que se ven sometidas las víctimas las más de las veces por miedo insuperable, sino también el silencio de la sociedad como testigo del maltrato
Nuestra petición más urgente sería doble. A las instituciones públicas, les pediría más recursos económicos estables y una mayor coordinación interinstitucional para garantizar una red de protección y apoyo integral para las víctimas, que no dependa de la voluntad política de cada momento. Y a la sociedad civil, les pediría que no normalicen ni toleren ninguna manifestación de violencia, por sutil que parezca. Que se impliquen activamente en la educación de los más jóvenes y que rompan el silencio. La erradicación de la violencia de género es una responsabilidad compartida, un problema de todos y todas. No podemos mirar para otro lado. Cada gesto cuenta.
Ustedes ya conocen nuestra asociación un conjunto de mujeres con distintas realidades y trayectorias. El trabajo que realizamos es arduo y constante y honestamente, contamos con muy pocos recursos. Funcionamos esencialmente gracias al tiempo y el trabajo no remunerado que aportan nuestras propias socias, sumado a la ayuda vital que nos proporcionan nuestros patrocinadores y colaboradores, gracias de corazón a todas y a todos.
Pero déjenme que les hable sobre nuestro premio
Desde su primera edición en 2016, el premio ha crecido en reconocimiento y alcance. Este galardón, nació con un triple propósito. En primer lugar, es un reconocimiento a las víctimas, a las mujeres , niños y niñas víctimas de la violencia machista.
En segundo lugar pretende visibilizar y honrar a todas aquellas personas y entidades que se dedican a luchar por la igualdad y a combatir la violencia de género. El premio no solo les da un reconocimiento público, sino que también les proporciona una plataforma para compartir sus experiencias y buenas prácticas
En tercer lugar, el premio actúa como un altavoz. Nos permite mantener viva la conversación sobre la violencia de género. Esto no solo inspira a otros a sumarse, sino que también genera un efecto multiplicador: los medios de comunicación se hacen eco de las historias de los premiados, lo que amplifica el mensaje de sensibilización. Además, el evento de entrega del Premio se convierte en un espacio de reflexión y diálogo sobre la violencia de género, convocando a expertos, instituciones y a la ciudadanía, lo que contribuye directamente a la prevención al mantener el tema en la agenda pública
Este año, la octava edición del premio llega con novedades significativas que marcan un nuevo ciclo. Conscientes de la evolución de esta lucha y buscando maximizar el impacto de nuestro galardón, hemos decidido unificar el premio en una única categoría. Creemos firmemente que esta decisión le otorgará aún más prestigio y visibilidad a la labor reconocida.
Pero, además, hay otra novedad que nos emociona especialmente. El tradicional busto de Francisca, que hemos entregado hasta ahora, ha sido reemplazado por una obra de arte original creada por una artista un artista de renombre que será diferente cada año. Con esto, no solo reconocemos trayectorias ejemplares, sino que también fomentamos y celebramos el talento de las creadoras y los creadores.
En esta ocasión hemos elegido la obra «El Jardín» de la pintora inglesa afincada en España Maureen Lucía Booth. La sensibilidad, la fuerza y la esperanza que irradia nos han conmovido profundamente, y consideramos que captura a la perfección el espíritu y los valores que buscamos honrar con este galardón.
«El Jardín» representa para nosotros esa semilla de vida y belleza que debe ser protegida. Simboliza el renacer y la protección del espacio vital y emocional, que es precisamente el objetivo de la legislación y del trabajo de la Dra. Vaccaro. Es la promesa de que, incluso después del daño, es posible cultivar un futuro seguro.
Este es el legado de Francisca de Pedraza, inspiración y reconocimiento y espíritu de cambio
Y miren ustedes, en esta lucha, hay voces que se alzan con una claridad y una valentía inigualables. Hoy reconocemos a una de ellas: Sonnia Emilia Vaccaro, psicóloga forense, criminóloga, y un nombre clave en la teoría feminista contemporánea.
La violencia machista es un fenómeno que se adapta y se esconde en las grietas del sistema. Durante años, hemos luchado contra la violencia física y psicológica. Pero el maltrato, en su escalada más perversa, siempre ha encontrado una vía de ataque tan cruel como invisible para el sistema legal: el uso de los hijos e hijas como instrumento de tortura hacia la mujer.
Este acto devastador no tenía un nombre jurídico o social que lo definiera con exactitud. Era un dolor sin categoría, una crueldad que navegaba en la impunidad de lo no tipificado.
Aquí es donde entra el inmenso valor de nuestra premiada. Sonnia Vaccaro, con su rigor de psicóloga forense y su compromiso ético, fue quien se atrevió a nombrar lo innombrable.
Ella no solo observó el patrón, sino que lo conceptualizó y lo definió: la Violencia Vicaria es aquella violencia machista ejercida contra los hijos e hijas de la mujer con el objetivo de dañarla a ella.
Nombrar es el primer paso para proteger. Al acuñar el término «violencia vicaria», Sonnia Vaccaro hizo mucho más que una aportación académica; ella sentó la base conceptual que el Derecho necesitaba para actuar. Ella plantó la semilla que generó el cambio.
GRACIAS DE TODO CORAZÓN, SONIA
VI. CIERRE Y ENTREGA DEL PREMIO
Para terminar querría decirles que El Premio Francisca de Pedraza no es solo un galardón; es un mandato de conciencia y un símbolo de que la ley, la dignidad y por qué no, el arte están unidos en la firmeza de nuestro compromiso.
Nuestra misión, como Asociación, como Universidad, como ciudad y como sociedad, sigue siendo la misma: erradicar la violencia contra las mujeres y asegurar la igualdad real
En este punto, quiero ser tajante, porque esto es una línea roja que jamás debemos cruzar:
La violencia de género es una realidad inaceptable que jamás debe ser minimizada ni negada. Es una grave vulneración de los derechos humanos que está, y debe estar siempre, por encima de cualquier interés o color político.
Cualquier intento de usar un acto tan deleznable y dañino contra las mujeres así como a las víctimas con fines políticos es, simplemente, repugnante.
Miren ustedes, las mujeres no deberíamos tener que ser obligadas a ser heroínas, ni a luchar por nuestra vida ni por nuestros derechos pero lo cierto es que como dice almudena grandes, «no sabemos lo fuertes que somos hasta que ser fuertes es la única opción que nos queda».
Hoy, elegimos ser fuertes. Elegimos la palabra sobre el silencio. Elegimos la justicia sobre el miedo porque fuera de la razón y la democracia hay dragones..
Hoy estamos aquí para decirle a Penélope que puede abandonar Ítaca cuando ella quiera porque el mar también es suyo.

