José Luis Rodríguez Zapatero

Entrevistamos al Presidente José Luis Rodríguez Zapatero

En el año 2016 D. José Luis Rodríguez Zapatero recibió el Premio Francisca de Pedraza contra la Violencia de Género, un reconocimiento a su compromiso en la lucha contra la violencia. Con motivo de este quinto aniversario del galardón nos hemos reunido con él y nos ha concedido la presente entrevista. En nombre de todas las socias de Mujeres Progresistas de Alcalá Francisca de Pedraza y del jurado del premio, queremos agradecerle enormemente su apoyo y colaboración.

Estamos convencidas de que durante su mandato se elaboró un marco normativo para la España del siglo XXI. Impulsó la Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral Contra la Violencia de Género, que fue el motor de los cambios y la transformación de España en esta materia. Esta fue la primera ley que firmó como Presidente del Gobierno, ¿por qué tenía que ser esta en lugar de otra?

Tenía que ser esta porque en mi concepción de la sociedad el valor fundamental de la convivencia es erradicar las discriminaciones y hacer que nos sintamos semejantes o iguales. La discriminación mayor de la historia ha sido la que han sufrido las mujeres. Incluso cuando uno repasa la historia y ve de los datos de los siglos que tardaron en poder: llegar a la universidad, ser propietarias, tener libertad; sufre asombro, incluso angustia. La discriminación de las mujeres es el camino más cierto que hemos tenido de injusticias, y luchar contra la discriminación de las mujeres es la manera de hacer una sociedad más libre y más civilizada. Y dentro de la discriminación sufrida por las mujeres, la manifestación más lacerante, más intolerable, es la violencia ejercida sobre ellas por su condición de mujeres o por tener una relación afectiva en la que el machismo criminal produzca tanto daño y dolor. Entonces me parecía que el mensaje a la sociedad era: si queremos rectificar la historia y restituir la justicia y la igualdad, debemos empezar por lo más dramático e injusto, que es la violencia que sufren las mujeres en nuestro país y en tantas latitudes del mundo. Esa era la razón de fondo, poner a la sociedad -con una ley- ante el espejo de lo que ha sido y venía siendo la mayor injusticia histórica en su manifestación más intolerable, la violencia.

En estos 17 años desde que se promulgó la ley integral del 2004 se ha legislado en esta materia en diferentes ámbitos regionales e internacionales ¿Cuáles cree que han sido los avances más importantes desde entonces?

Hay tres ideas que destacaría. En primer lugar, una toma de conciencia colectiva. Al final una ley es el principio de un camino, un compromiso ante la sociedad, con la sociedad y de la sociedad. Y en ese sentido me parece que la ley supuso un cambio de mentalidad importante, una toma de conciencia colectiva. Creo que muchos hombres empezaron a abrazar el feminismo y se unieron a la ya brillante tarea de tantas asociaciones de mujeres y, a veces, de mujeres en solitario en la denuncia contra el machismo criminal, contra la violencia de género. En segundo lugar, la ley de 2004 puso los cimientos para construir un sistema institucional en la lucha contra la violencia de género y en apoyo a las mujeres que sufren violencia de género. Un sistema institucional tarda en construirse, y supone una legislación estable y sólida. Además de unas instituciones que trabajen comprometidas y cuyos miembros estén formados frente a la violencia de género (jueces, fiscales, policías, guardias civiles, etc.). También es fundamental fomentar y mejorar lo que representa todo el sistema social: la educación, la educación, la educación. Un sistema institucional, esa es la segunda gran idea que la ley comienza a aportar. Y la tercera es que hay toda una serie de apoyos concretos a las personas que sufrían y sufren la violencia de género: rentas de inserción mayor protección, canales de ayuda y de defensa… Toda ley, cómo he dicho antes, es el principio de un camino y afortunadamente, esta se ha ido enriqueciendo con acuerdos, pactos y desarrollándose en diferentes legislaciones. Es verdad que hoy podemos decir que hay una mayor conciencia y una mayor prevención, pero estamos lejos aún de erradicar los comportamientos machistas que arrancan en la escuela y que se fraguan en la familia también. Educar en igualdad es eliminar la violencia de género, y ese sistema institucional yo creo que puede lograr mucho: estamos conteniendo el número de víctimas e incrementando extraordinariamente el número de denuncias, hay que denunciar. Esa ley sacó de las paredes privadas el problema de la violencia de género y lo convirtió en un asunto de todos, un asunto público y de dignidad de país. Por eso hay que denunciar, no solo las mujeres afectadas que sufren la violencia, sino también los amigos, conocidos, vecinos, etc. Tenemos que insistir en esa tarea de denuncia, de apoyo, de consolidación institucional y de reconocimiento a las asociaciones de mujeres en favor de la igualdad.

Desde el 2016, la Asociación de Mujeres Progresistas de Alcalá Francisca de Pedraza ha venido haciendo entrega anualmente del Premio Francisca de Pedraza contra la Violencia de Género. Usted, como primer premiado, inauguró e inició la historia de este galardón. ¿Qué significado ha tenido para usted recibir este premio?

Pues hay cosas que justifican toda una tarea política y de compromiso, una de ellas es este premio. Que te reconozcan el que has podido hacer algo desde la convicción de que toda tarea política es una tarea de equipo, una tarea colectiva, produce lógicamente una gran satisfacción. Son las cosas que merecen la pena en la vida, aquellas que a lo largo de los años puedas ir apuntando en un cuaderno tras preguntarte: ¿Qué he hecho por los demás? Y puedas hacer una lista. Por ello quiero reiterar mi gratitud a la Asociación de Mujeres Progresistas de Alcalá: por su tarea, porque se acordaran de mí y, por supuesto, por ese premio Francisca de Pedraza que además, el nombre, con lo que representa históricamente, pues es muy abrumador y muy emotivo.

Como comentaba, Francisca de Pedraza es un referente, una alcalaína universal que en el siglo XVII consiguió la primera sentencia condenatoria por violencia de género de la que se tiene constancia. ¿Le sorprendió conocer esta sentencia tan temprana en materia de violencia? ¿Qué pensó al saber de este caso recuperado de los archivos de la Universidad de Alcalá?

Me parece que es toda una pieza fundamental para reconstruir la historia de la lucha por la igualdad y en contra de la violencia de género. Siempre reconocemos a las mujeres y a las personas en general que han aportado. Es importante conocer su historia, como cuando yo tuve la oportunidad de profundizar en la historia de Francisca de Pedraza, realmente llegué a una conclusión, que es la que quiero trasladar: Incluso en el siglo XVII la lucha merecía la pena. En un siglo todavía de tinieblas, de oscuridades, de sombras hacia las mujeres, en casi todos los campos, hubo algunas como Francisca de Pedraza que dijeron, yo no voy a tirar la toalla, la toalla es mía, como me dijo una vez una veterana mujer luchadora a favor de la igualdad, y Francisca de Pedraza no tiró la toalla y logró una sentencia histórica. Por tanto, a todas las Franciscas de Pedraza hay que reconocerlas. Un país que no reconoce a las personas que han hecho una tarea en defensa de valores nobles, en defensa de la dignidad, de los derechos humanos, es un país que no se quiere a sí mismo. Por eso os felicito, porque hayáis puesto en pie esta labor de reconocer a través de los premios. Un premio es un reconocimiento y casi un acto de pedagogía, de explicar y de dar a conocer. Si conociéramos la historia de todas las mujeres silenciadas a lo largo de los tiempos, seguramente habríamos ganado muchos siglos a esa reconciliación con la dignidad que supone saber, afirmar y demostrar que los hombres y las mujeres somos iguales. Bueno, creo que hemos empezado un tiempo de reconciliación con nosotros mismos gracias a tantas mujeres valientes y a los hombres que de alguna manera hemos tenido la capacidad de aprender, de aprender de vosotras, de las mujeres. Un tiempo donde se encuentran realmente los valores de un vivir bien y conforme a una visión igualitaria, pacífica, abrazadora, que es lo que supone la igualdad.

En este sentido de lo que usted comenta, recientemente organizamos el IV Seminario de Mujeres del Siglo de Oro, un espacio para contextualizar la vida de Francisca de Pedraza y conocer la genealogía de las mujeres de esta época que tan bien retrató Cervantes en su obra. En este espacio del Seminario hemos conocido grandes mujeres que han sido referentes en la historia para después ser olvidadas. Pensamos que es una labor pendiente de nuestra sociedad promover la igualdad real, proteger y dar visibilidad al trabajo de las mujeres, como usted hizo en su legislatura. ¿Qué mensaje le gustaría mandar a las mujeres que sufren o han sufrido violencia de género?

Sin duda, un mensaje de solidaridad y de estímulo, de que no tiren la toalla. Hoy hay muchas más personas, muchos más hombres y mujeres dispuestos a estar a su lado, a ayudar. Hoy tenemos más instituciones: la justicia, las fuerzas de seguridad del estado, los servicios sociales… dispuestos a ayudar. Que cojan el teléfono y llamen, que salgan de la casa, que den ese paso, que hoy hay muchas más posibilidades de sentirse dignas y que no miren para atrás. La vida es una acción que se ejecuta siempre hacia adelante. Vivir es un querer vivir, querer el futuro; y sabemos que las huellas de la violencia son profundas, pero una vez que se logra romper esa barrera, las expectativas de vivir con dignidad, de vivir libre, son siempre, siempre mucho más poderosas.

Entrevistadora: Selena Ruiz Mínguez

Vídeo de José Luis Rodríguez Zapatero

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